lunes, 25 de mayo de 2015

Fe

No, no es el símbolo químico del Hierro. Pero una confianza así de sólida -en la vida, en mí, en que puedo salir de este infierno- va a ser necesaria para que esto no sea un fracaso más, otro blog abandonado, otra idea que no fue.

Para esto, he de bajar mis expectativas. En un mundo (el de afuera, el que no me ve desde hace años) que pregona continuamente que: "¡Podemos!" Y que además: "¡Podemos todo!" Y: "¡Podemos siempre!" Yo debo detenerme a pensar -sin caer en el cinismo- y decirme: "Intentemos algo simple, pequeño. Posible aquí y ahora. Y después vemos".

Cada día. Y ya es algo extremadamente ambicioso para quien -como yo- padece una condición en su mente (no quisiera darle nombre porque no sé si alguien puede hacerlo con propiedad, o si tiene algún sentido o utilidad). Por no hablar de la ausencia aparente de mi alma, que si no ha sido amputada o se ha disuelto, debe estar en un estado de coma avanzado, ya que hace tiempo no me es dado sentir como antes emociones diversas que eran -suponía- parte crucial de quien soy. Aunque nunca haya sabido bien quien soy.

Hoy me propongo preguntarme antes de hablar con alguien, si realmente tiene sentido hacerlo, o si solo será motivo de peleas, angustia, malhumor o simplemente una pérdida de tiempo y energía.

Para empezar.